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La memoria de mi familia, la memoria de todos

Saludos a todos/as, después de la visita a nuestro instituto de Francisco Vigueras e Isidoro Coello, de la asociación Verdad, Justicia y Reparación, para hablarnos de la memoria histórica, algunos de nuestros alumnos se implicaron en la realización de pequeñas investigaciones sobre historias familiares relacionadas con el tiempo de silencio que hasta hace muy poco han constituido la Guerra Civil y el franquismo, dando voz a los que durante tanto tiempo han callado, para que al menos se conozca la verdad y se haga justicia a su memoria, aunque no alberguemos muchas esperanzas de que se repare el terrible daño causado. Con estos relatos de hechos que sucedieron a vecinos del valle de Lecrín y de otros lugares cercanos sacaremos a la luz historias que nunca deberían haber ocurrido y sobre todo que, una vez acontecidas, nunca deberían caer en el olvido, para que no se vuelvan a repetir, nunca más.

Por la memoria de las víctimas represaliadas y olvidadas de la guerra y de la dictadura franquista (fusilados y fusiladas, presos políticos y presas políticas en cárceles y campos de concentración, represaliados y represaliadas, exiliados y exiliadas, etc.), el homenaje de sus nietos/as y descendientes recuperando sus vidas y padecimientos, y el respeto y valoración de todos/as los/as que amamos la libertad y la democracia.

El primer testimonio de la serie nos lleva hasta Fornes, en la comarca de Alhama (Poniente de Granada), lugar de origen del abuelo de la autora de la primera investigación.

“No sé muy bien cómo enfocar este trabajo porque no tengo mucha información y he decidido redactar en forma de poemas o relato algunas historias vividas por mi familia. Todas ellas precedidas de una pequeña explicación.

MI BISABUELO

Mi abuelo es un hombre que nació el día 22-12-1935 y a los 5 años queda huérfano de padre. Su padre, Antonio García Sánchez durante la guerra perteneció a un grupo llamado ‘’Los niños de la noche’’ que eran los  guerrilleros encuadrados en plena guerra civil en el XIV cuerpo de guerrilleros del ejército de la República que actuaban por la noche infiltrándose en las líneas enemigas para hacer sabotajes. Cuando la guerra terminó, él mismo se entregó. Fue detenido en el pueblo y llevado a la cárcel modelo de Granada, más tarde trasladado a la prisión de Ocaña y perteneció a un batallón de trabajadores, donde cumplió trabajos forzados. Murió allí, no se sabe a causa de qué, pues mi abuelo recibió un certificado de muerte donde la causa venía casualmente emborronada. Murió con 36 años. A día de hoy el lugar donde estaban sus huesos fue comprado por una empresa privada.

Historia.

Si tuviera que morir por la libertad, con gusto moriría y con gusto entregaría mi cuerpo a esos hombres que pretenden que mi pensamiento se calle con metralla y se funda en el suelo. Si algún día llega el momento, que sepas que estaré bien, aunque mis piernas tiemblen de miedo y mi espalda escupa sangre. Aunque todo esto sucediera no abandonaría mi pensamiento y si la muerte llega pronto coge el mío sin amilanamiento, que yo me voy, pero vosotros permanecéis para combatir el miedo. A mi esposa que con amor me dio cobijo, a mis hijos que me abrazaron sin saber que su padre iba a fallecer. A mi familia que en su regazo me dio abrigo y a mis amigos que compartieron celda conmigo. Por más años que pasen los muertos no olvidan, las flores en vuestros jardines crecen sobre nuestra valentía.

LA ABUELA PATERNA DE MI ABUELO.

Se llamaba Carmen Sánchez Muñoz y era una mujer muy católica, sus 3 hijos estaban a favor de la república y ella cada día desde que sus hijos fueron a la guerra, rodeaba el cementerio mientras rezaba con un rosario en la mano. En ese mismo cementerio fue fusilada a causa de la posición política de sus hijos.

 

RELATO: El cementerio no solo guardaba los muertos, sino también los lamentos. Los lamentos de las personas que daban fin a su vida allí mismo y los lamentos de una madre que día tras día maldecía la guerra mientras rodeaba aquel cementerio. No esperaba más que poder volver a ver a sus hijos con vida, que la maldita guerra no le robase el pedazo de su alma que con más ansia vivía. Le rezaba a Dios, o a la vida, que tuviera clemencia y que no arrancara de su pecho el fruto de sus entrañas. Vivía, o más bien moría cada vez que veía al cartero, porque sabía que si un día no paraba, tampoco cesarían sus lamentos. Pero aquel día  ni pasó el cartero ni se detuvo la vida, se detuvo el tiempo, y sus piernas temblantes arrastradas por el suelo solo supieron de heridas. La pared del cementerio parecía saludarla, como dándole la bienvenida y llorando la abrazaba, ‘’tranquila, solo es un momento’’. Sus piernas ya no temblaban y en su cara se dibujaban lágrimas, su corazón estaba roto pero no importaba. Su corazón estaba inerte y de él la vida no brotaba.

LA ABUELA MATERNA DE MI ABUELO.

A la abuela materna de mi abuelo, junto con su hija (la tía de mi abuelo) fueron rapadas y exhibidas por el pueblo para su posterior fusilamiento por ser republicanas.

RELATO.

La muerte se ha tomado el privilegio de acompañarlas en su camino, no hay lágrima que valga, no hay suspiro. Solo hay dos manos entrelazadas que hacen olvidar que los fusiles las señalan. La mano de una de ellas se desenlaza  y sus rodillas clavadas en el suelo luchan por volver a levantarse, pero ahora la metralla se ha adueñado de su cuerpo y su hija la observa expectante. Cae la primera lágrima a la vez que desvanece, ‘’no llores’’, musita su madre con coraje, y no hubo cabida a una segunda lágrima, y no hubo cabida a la vida.

Para finalizar, un relato sobre la guerra.

La guerra no mira  los ojos de las personas y sin embargo es capaz de sumergirlos en lágrimas. La guerra es una ladrona de guante blanco que arrebata la vida sin ser capaz de sostener una mirada. La guerra es cobarde pero arriesgada, la guerra es capaz de tocarte en el hombro y en un abrir y cerrar de ojos estallar en tu rostro. Nunca vendrá de frente y si lo hace, lo hará maquillada, poniéndose su traje de gala y exponiendo discursos defendiendo una patria. La guerra se esconderá en conferencias que hará que las personas la pidan a gritos, enunciará sutilmente su posición que es la muerte ante un pueblo que ansía la vida”.

Carmen García Rojas, 2º de Bachillerato, Humanidades y Ciencias Sociales.

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